Asturias implanta la receta por principio activo con la reticencia de los médicos
Los médicos deberán prescribir desde hoy la medicación a sus pacientes por principio activo, es decir, con el nombre de la sustancia propiamente terapéutica y no de las denominaciones con las que los usuarios están familiarizados. Y los farmacéuticos estarán obligados a entregar a los pacientes el fármaco más barato, aunque se podrá seguir recetando una marca si tiene igual precio o inferior a las opciones más baratas. La medida arranca en Asturias con la reticencia del colectivo médico y la duda de cómo se va a implementar, ya que el decreto del Ministerio de Sanidad prevé excepciones y deja abierta su aplicación a las autonomías.
Las nuevas normas, acordadas en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud el pasado mes de julio y desarrolladas en un real decreto que entra hoy en vigor -aunque por ser día festivo no tendrá incidencia hasta mañana-, tienen el objetivo de ahorrar unos 2.000 millones de euros. La Consejería de Sanidad del Principado las considera «acertadas», dado que «suponen un avance en la política de prescripción por principio activo», según declaró ayer una portavoz a LA NUEVA ESPAÑA.
En cuanto a la estimación económica de ahorro en Asturias, Sanidad se remite a las cifras del Ministerio y asegura que «deberán ser contrastadas con el tiempo necesario». La Unión de Consumidores (UCE-Asturias), en cambio, se atreve a aventurar que el Principado ahorrará unos 32 millones de euros, casi un 10 por ciento de los más de 343 millones del gasto farmacéutico asturiano del pasado año.
El colectivo más reticente a la medida es el de los facultativos. Carmen Rodríguez, presidenta del Colegio de Médicos de Asturias, la interpreta en clave de «recorte de los recursos sanitarios» y no de ahorro. «El médico tiene que tener libertad de prescripción en todo momento, ha de dar al paciente aquello que considere más conveniente según su saber y entender, es algo que tenemos en el código deontológico», subraya.
Una encuesta realizada por la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME) afirma que ocho de cada diez médicos consultados sostienen que la prescripción por principio activo puede dar lugar a cambios reiterados en los medicamentos, lo que puede contribuir a originar «confusión, pérdidas de adherencia o duplicidades», en especial en los enfermos crónicos, polimedicados y personas de edad avanzada. La consulta revela además otro dato: el 75 por ciento de los facultativos dice que sus pacientes notan cambios en la efectividad de algunos fármacos aunque contengan el mismo principio, dosis y vía de administración.
La implantación de la medida no está del todo clara en Asturias, según Pablo Ramos, presidente de la Cooperativa Farmacéutica Asturiana (COFAS). «Todavía estamos un poco a la expectativa. En un primer momento se dijo que a partir del 1 de noviembre todas las recetas se prescribirían por principio activo, pero desde el Ministerio de Sanidad se contemplaron excepciones y dejaron esa vía abierta a la interpretación de las consejerías autonómicas. Y en muchos casos no sabemos si el médico va a prescribir por principio activo o por genérico», explica.
Donde más ahorro se va a producir, destaca Pablo Ramos, es en el abaratamiento de los productos cuya patente ha expirado para igualarlo al precio de sus competidores. Desde hoy, el 99,5 por ciento de estos medicamentos adoptará el llamado «precio menor» y así podrán ser recetados y dispensados.
El mensaje de tranquilidad a los ciudadanos lo lanzan los farmacéuticos y la propia Consejería de Sanidad. José Villazón, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Asturias, asegura que todos los usuarios «tendrán el medicamento que precisen con la información que necesiten». En sentido parecido se manifiesta la portavoz de Sanidad. «La Consejería y el Sespa han actualizado las aplicaciones informáticas necesarias para adaptarlas a la normativa y que los médicos puedan prescribir sin problemas».
Villazón considera que la prescripción por principio activo, en la que Asturias lleva un «retraso histórico» -un 3 por ciento frente al 60,70 y en algunos casos el 90 por ciento de otras autonomías-, «es una herramienta razonable de ahorro del sistema nacional de salud».
El representante de los farmacéuticos opina que el cambio en la presentación del fármaco requerirá un esfuerzo explicativo por parte de los boticarios, sobre todo a la gente mayor. «Pero ese cambio se producirá una vez, seguramente no más, porque el 80 por ciento de los pacientes acude habitualmente a su farmacia de referencia y va a encontrarse desde ese primer momento con el mismo fármaco. Puede haber una preocupación lícita, pero no supondrá ningún problema», señala Villazón.